Tu Impacto como Facilitador y Profesional en el área de Desarrollo Organizacional

¿Cuántas veces has pensado que deseas dejar una huella en el mundo?

Quienes tenemos el maravilloso beneficio de ejercer un rol en el que podemos desarrollar habilidades en otros a través de la facilitación, cumplimos este propósito de dejar una huella en el mundo a través del impacto que generamos en las vidas de los otros.

Sin importar si se trata de desarrollar un conocimiento que les permitirá ser efectivos y obtener o conservar un trabajo, desarrollar habilidades para la vida que les permitan ser más felices y realizados, o lograr con sus habilidades suaves desarrollar e impactar a otras personas en su vida personal y profesional, un facilitador puede cambiar la vida de otra persona.

A los facilitadores de corazón nos llena de un gran orgullo ver a las personas aprender, crecer y desarrollarse.  Pero también sabemos la gran responsabilidad que estamos tomando.

Es por esto por lo que en todos los facilitadores con los que trabajado siempre existe una inseguridad o preocupación: ¿estaré haciendo lo correcto?, ¿hay algo más que deba hacer?, ¿estoy teniendo el impacto que las personas y mi organización requieren?

Estas preguntas tienen todo el sentido, especialmente cuando según un estudio de Gartner el 70% de los colaboradores indican no tener el dominio de las habilidades necesarias para realizar sus trabajos y solo el 25% de los colaboradores en un estudio de McKinsey indican que los programas de entrenamiento lograron mejorar el desempeño del negocio. Las mejoras en el contenido pueden ser importantes para mejorar los resultados que se tienen en el aprendizaje de la gente en las organizaciones, pero posiblemente el mayor impacto deba estar en lograr cambiar las formas de pensar de las personas tanto respecto al proceso de aprendizaje en sí como a lo que pueden hacer con ese conocimiento al llegar a su día a día.  Desde nuestra perspectiva, esto solo se logra con una combinación de las mejores metodologías, pero sobre todo con trabajar el querer, demostrando los beneficios y trabajando las creencias y motivaciones detrás de las conductas actuales; el saber, generando conocimiento que sea verdaderamente memorable y el poder para traer abajo esas barreras que tenemos todos los seres humanos cuando nos salimos de nuestra zona de confort.

Ofrecer ese desarrollo, es indispensable para que el futuro de las organizaciones y de los individuos sea brillante.  Especialmente en un momento en el que las habilidades digitales se hacen vitales y la continua necesidad de desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la colaboración, permitirán que las organizaciones sean ágiles para responder a la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, para mantenerse actuales y relevantes.  Por otro lado, las empresas no solo debemos responder a esas demandas externas de nuestros clientes y mercados, sino que debemos considerar que más de la mitad de la fuerza laboral del mundo, y que crecerá al 75% para el 2025, será de millennials que consideran que el aprendizaje y desarrollo es el segundo beneficio más importante (Udemy) que les puede ofrecer una compañía y también el segundo impulsor más importante de su compromiso (Gallup).

Asegurar el impacto de nuestros programas de desarrollo nunca fue tan relevante como ahora para generar el compromiso, el desempeño excepcional y por consiguiente impactar en el cliente, las comunidades y la rentabilidad del negocio.  La pregunta que te hago es ¿has desarrollado tus habilidades para generar ese impacto deseado?