El Síndrome del Impostor

Últimamente en mis conversaciones con personas muy capaces los he oído expresar sus dudas con respecto a sus habilidades, su reticencia a reconocer sus logros y su miedo a no ser suficientemente buenos en el ámbito laboral, en general una sensación de inseguridad.

Si en algún momento le ha pasado algo similar, es porque es más común de lo que podemos imaginar, la primera en estudiar este síndrome fue la psicóloga Pauline Rose Clance en 1978. En mi caso particular me encontré con el concepto por primera vez hace un par de años en un proceso de coaching al intentar reforzar la eficacia en la comunicación de una exitosa mujer.

El fenómeno o síndrome del impostor aplica independientemente de sexo, raza, edad u ocupación y genera ansiedad lo cual puede afectar la autoestima si no se reconoce y atiende a tiempo. Así que es importante que entendamos, ¿porque una persona competente siente que su éxito es casualidad o suerte? Porque las personas habilidosas creen que todos los demás tienen sus mismas capacidades y por eso no merecen las oportunidades o no son tan buenos como los demás.

Entonces, ¿qué podemos hacer para superar este síndrome, en un entorno cada día mas competitivo, en el cual el estrés es habitual y el verse bien es requisito en los ambientes profesionales?  Podemos ser empáticos, podemos felicitar a otras personas cuando lo están haciendo bien, siendo específicos sobre las cualidades que estamos viendo en ellos e iniciar conversaciones en las cuales podemos compartir nuestras historias sobre el miedo a fallar, las dudas sobre nuestra capacidad de superar las dificultades y que este síndrome existe.

En el trabajo pasamos buena parte de nuestro tiempo, debería ser parte de un esfuerzo colectivo el exhibir la mejor versión posible de nosotros mismos, construyamos espacios seguros en los cuales podamos reforzar en nosotros y en los demás la idea de que somos talentosos, capaces y merecemos ser exitosos.